
Afortunadamente no para todos, porque cada EP es un mundo, pero sí para muchos eyaculadores precoces la frase
"Quiero pero no quiero..." la tenemos (en pasado, presente o futuro) bastante presente en algunos o en muchos momentos de su vida, sobre todo, en aquellos en los que
vamos a tener relaciones sexuales por primera vez con una persona. Recuerdo mi primera vez. ¡Uff! Fue para no recordarla. Más que peor... Tanto tiempo esperando aquel momento (que se suponía que debía ser uno de los mejores momentos que viviría) y voy ¡
y la cago!. La cago sobremanera
corriéndome como un desesperado nada más pasarme su mano por mi pene... Vergüenza, odio hacia mi mismo, imbecilidad crónica, ganas de llorar, angustia, agobio, asombro, perplejidad, horror, gilipollez aguda, ganas de morirme, ¡trágame tierra!, ansiedad, ganas de gritar, de golpearme, de desmembrarme, de tirarme por la ventana, etc... son algunos de los calificativos que podríamos utilizar para explicar lo que sentí en aquel instante... Recuerdo que no sabía que hacer. Un impuldo súbito me hizo removerme hacia un extremo de la cama y haciendo un extraño gesto de desinterés me corrí hacia mi lado de la misma intentando a su vez que el semen
no delatara aquel estúpido "
desliz" (
que yo sabía que no era tal "desliz" claro). Ella quedó quieta por un momento y sinceramente tuve mis dudas sobre si se habría dado cuenta de lo que me había sucedido (en ese momento, antes de mirarla de nuevo me la imaginé mirándome con cara de asombro y con unos ojos que reflejaban un
¿ya? que me horrorizaba mucho pero que mucho (
afortunadamente no fue así). Traté de eliminar disimuladamente todo rastro de semen (
la cama era de 1,50 afortunadamente y había margen) y en cuento pude fingí que se trataba de un parón para tomar fuerzas y ponerle fogosidad o yo que sé... Ella parecía no haberse dado cuenta de nada y yo, respiré profundamente mientras la besaba y volvíamos a retomar lo que "
solo yo sabía que había terminado". Afortunadamente ella dejó de poner interés poco después y yo fingí que también me apetecía dormir...
para matarme..,
triste pero cierto.En aquel momento llegué a pensar "que merecía la lapidación".
¿Pero cómo se puede llegar a ser tan gilipollas?- pensé.
La primera vez y ocurre esto... claro está que eso definiría lo que iban a ser mis futuras relaciones, algo que me horrorizaba enormemente. Y así fue, como no podía ser menos. Aquel día fue el "
preludio" de lo que ocurriría en sucesivas ocasiones, aunque ya no "
a escondidas" porque se lo conté (esa parte la omito porque ya la comenté en un artículo anterior). Era de esperar, pero yo no había querido creerlo hasta ese momento. A pesar de saber que no controlaba mi eyaculación cuando me masturbaba, fui tan súmamente
ingenuo de pensar que cuando tuviera relaciones sexuales iba a ser diferente.
¡
Vaya ignorante! por no insultarme de nuevo. En cualquier caso fue peor, porque la tenía allí delante de mí, desnuda y dispuesta a hacer realidad lo que llevaba ya un tiempo deseando. Pero nada, yo al parecer hasta ese momento había vivido en "
los mundos de Yupi" y aquella experiencia me sirvió para entrar en contacto con la
cruda y triste realidad. No se pareció en absoluto a lo que yo siempre había imaginado y deseado para ese momento pero al fin y al cabo, ahora, desde la distancia ya no lo veo de manera tan traumática (
que lo fue) sino algo lógico "
que era de esperar", lo contrario si que me habría sorprendido. Por otro lado, (
odviando la parte traumática) también fue bonito porque sentí cosas que eran realmente nuevas para mí, todo un mundo de descubrimientos, de sensaciones... positivos y negativos y precisamente por ello no merecen ser obvidados en esta artículo, no todo fue malo... claro que no.